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Para los muertos y para los vivos. Desde el fervor religioso de la misa de difuntos, un elemento clave en la liturgia católica, hasta la miríada de colores con que nos seducen y nos cuentan el desamor. El acto de honrar a los muertos con cantos fúnebres y de celebrar a los vivos con luminosos cantos al amor no son antagónicos sino que surgen de la misma pluma. Es la España de los contrastes, la miseria y el orgullo, la desídia y la fe, el genio de Francisco Guerrero y el de Juan Vázquez.
Los hit del Renacimiento hacia 1500. Los compositores más representados en los archivos españoles fueron, sin duda, Josquin Desprez y Francisco Peñalosa. En este programa se ofrece una muestra de los más representativos que hoy todavía se conservan en las bibliotecas y archivos catedralicios de nuestros país.
El admirado maestro. Si Josquin fue un creador sin par, debe parte de lo que sabía a otro músico sin parangón: Johannes Ockeghem. De él se interpreta la primera versión polifónica de la Missa pro defunctis que ha llegado a nuestras manos, junto con otras piezas que se escribieron para honrar la memoria del admirado maestro.
Orlandus Lassus: Princeps Musicorum. La generación de Palestrina, Byrd y Victoria, bombas musicales del contrapunto de varios megatones cada una, tiene en Orlando di Lasso el arma definitiva: es el músico más prolífico de todos con más de 500 motetes, 60 Misas o 100 Magnificats. Su corpus musical supera las 2.000 obras. Viajó y publicó a menudo; fue un hombre cultivado y su obra fue reconocida por toda Europa. La diversidad de recursos técnicos con que uno se enfrenta al estudiar su obra es inabarcable pero todas sus piezas llevan su sello. Es el Príncipe de la Música.
Ingla-Terra, o sea, tierra de ingleses. Inglaterra ha ido siempre a contracorriente en la concepción musical. El desarrollo del idioma polifónico, el contrapunto y la técnica compositiva en el continente surgieron de la aparatosa y dificil mixtura de relaciones entre las distintas escuelas, pero Inglaterra forjó su fama ahuyentando a los extranjeros y en contadas ocasiones permitieron el contacto con el exterior. Esta endogamia musical produjo, sin embargo, un alto voltaje creativo en nombres como Fayrfax, Ludford, Tye, Tallis, Byrd, Dowland, Taverner y tantos otros.
La escuela de París. París fue uno de los epicentros musicales del Renacimiento. Varios de los compositores aquí representados fueron discípulos de Josquin. La música que contiene este programa abarca un suculento pedazo del año litúrgico católico: desde una obra para el día de Reyes hasta una Lección de Tinieblas para la Semana Santa o cánticos en honor de la Virgen. Todo ello es fruto de un talento que, hoy por hoy, no alcanzamos todavía a [re]conocer con suficente asiduidad. Obras de Claudin de Sermisy, Jean Maillard, Jean de la Fage, Jean Mouton y Claude Goudimel.
Los orígenes de la imprenta musical: Petrucci y Attaignant. El mundo de la música tuvo un antes y un después con al advenimiento de la imprenta musical. Nombres hoy poco conocidos como Ottaviano Petrucci y Pierre Attaignant dieron a conocer internacionalmente con sus publicaciones a la generación de Josquin y las que le siguieron. Hicieron de ellos héroes en toda Europa. Las ediciones de Petrucci eran codiciadas por la pulcritud y minuciosidad y Attaignant amplió su técnica y amplificó el efecto hasta niveles inimaginables. Obras de Josquin Desprez, Gaspar van Weerbecke, Heinrich Isaac, Claudin de Sermisy, Matthieu Gascogne, Philippe Verdelot y Jean Mouton. |
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